Ryu es una chica solitaria, fría, gris, de aspecto frágil y vida reservada. Ni siquiera su único amigo, un
misterioso ingeniero obsesionado con registrar en su equipo cualquier sonido del exterior -sobre todo si procede de ella- llegará algún día a conocerla. Por las noches, Ryu trabaja en una lonja de pescado perdida en la capital japonesa. Otras veces, de forma esporádica, esta joven de mirada infinita y de inquietante belleza, recibe encargos como asesina a sueldo. Sin embargo, su último encargo no será igual que los demás. Ryu no irá esta vez, como acostumbra a hacer los domingos, a limpiar la tumba de otra víctima más. Su vida, y su destino, se dirigirán inesperadamente hacia el abismo de la mano de una pasión extrema y de un vendedor de vinos español.
misterioso ingeniero obsesionado con registrar en su equipo cualquier sonido del exterior -sobre todo si procede de ella- llegará algún día a conocerla. Por las noches, Ryu trabaja en una lonja de pescado perdida en la capital japonesa. Otras veces, de forma esporádica, esta joven de mirada infinita y de inquietante belleza, recibe encargos como asesina a sueldo. Sin embargo, su último encargo no será igual que los demás. Ryu no irá esta vez, como acostumbra a hacer los domingos, a limpiar la tumba de otra víctima más. Su vida, y su destino, se dirigirán inesperadamente hacia el abismo de la mano de una pasión extrema y de un vendedor de vinos español.
David, un empresario catalán instalado en Tokio, es considerado culpable de la muerte de su novia, Midori, la hija de un poderoso empresario japonés que decidió quitarse la vida sin más. No caben investigaciones. Para el padre de Midori sólo existe una posibilidad: "Ese hombre no puede seguir viviendo, ni riendo, ni respirando."

Un hotel, Bastille, dejará de recordar a la famosa prisión francesa para convertirse en la particular prisión de amor y pasión nocturnos de Ryu y David. Una habitación con forma de vagón de metro. Una banda sonora exquisita y sensual que entremezcla clásicos franceses con canciones japonesas. Una pistola que nunca más disparará y otra que pondrá punto y final al destino de Ryu. Una película sorprendente, sensible, diferente... marcada por el latido de unos corazones, por la respiración de sus protagonistas, por el grito de la muerte, por los innumerables e imprevisibles sonidos de Tokio.
Isabel Coixet ha escrito y dirigido este nuevo filme, un 'thriller romántico y sentimental', que narra una historia "absolutamente marciana". Acompañada por un más que satisfecho Sergi López y por la japonesa Rinko Kikuchi, nominada al Oscar por su actuación en 'Babel', Coixet ha tachado de "aventura extraordinaria" el proceso de rodaje, que inició en Japón y terminó muy cerca de su casa, en el barrio de Gràcia barcelonés.
Aunque reconoce que siempre le cuesta hablar de sus proyectos, la cineasta ha explicado que empezó a imaginar este filme -"la más dramática de todas mis películas"- hace dos años, cuando en el mercado del pescado de Tokio vio a una mujer muy guapa, que no quería ser fotografiada, limpiando la sangre de unos atunes. A partir de ese momento, empezó a hacerse preguntas, a imaginar cuáles serían los motivos de esa chica para negarse a ser inmortalizada. Esta historia, junto con otra muy diferente que ocurría en Barcelona, fueron el punto de partida a un proyecto arriesgado, poco convencional, impactante, poético.
A pesar de su alta dosis de sensibilidad, Mapa de los sonidos de Tokio no se ha salvado de las críticas de aquellos que, desafortunadamente, no son capaces de adentrarse en una realidad nueva y desconocida dispuestos a dejarse llevar, a navegar sin tabúes por una historia inusual, diferente y emocionante que, para bien o para mal, a nadie deja indiferente.